Adaptación escolar. Acompañamiento respetuoso

En unos días muchos niños y niñas asistirán por primera vez al colegio. Seguro que ha sido un verano de cambios para muchos, algunos han dejado la escuela infantil, la operación pañal, que dependiendo los casos estará más que superada o no, los desajustes de rutinas y horarios…pero a lo que toca enfrentarnos ahora es al proceso de adaptación escolar.

Este proceso es fundamental y lo lógico sería que el sistema educativo se adapte y respete las necesidades reales de los niñ@s y no al revés como aún suele ocurrir en algunos centros educativos. Si este proceso de adaptación se da genial pero, que podemos hacer cuando el cole no permite una adaptación respetuosa? Como debemos afrontar esta adaptación de forma respetuosa?

Anticípate

Cuéntale y anticípale a tu hijo lo que va a ocurrir. Días previos a comenzar podéis preparar juntos las cosas que llevará al cole, incluso ir a comprarlas juntos: la mochila, el chándal, el mandilón, poner las pegatinas con el nombre, la merienda… incluso podéis ir hasta la puerta del cole y enseñárselo. ¿Y que podemos decirles? cuéntale lo bien que se lo va a pasar, que conocerá a más niños, como será su nueva rutina, quien lo acompañará, que va a pasar cuando llegue al cole, quien estará con él, con quien se va a quedar, si comerá allí o no. Háblale también del patio de recreo, de los juegos y juguetes, etc. Debe tener una idea real. Adornar con mil florituras el nuevo cambio no ayudará en lo mas mínimo. Saber lo que va a pasar les transmite calma, confianza y seguridad.

Comenzar con la rutina

Como hablábamos antes, son muchos los desajustes horarios tras el verano así que es recomendable ir instaurando la rutina y horarios que tendremos a partir de ahora poniendo una hora límite para acostarse y para levantarse comenzando así un hábito que se tendrá lo largo de todo el año,

Validar y acompañar sus emociones (y las nuestras)

Es importante reconocer, aceptar y poner en palabras las emociones. Esto es fundamental. Las emociones jamás debemos ocultarlas, debemos llamarlas por su nombre y enseñarles como gestionarlas. Nos han enseñado desde muy pequeños que llorar, enfadarse, tener vergüenza…está mal (que nos hayan educado así no quiere decir que sea lo correcto).

Por lo tanto, debemos validar las emociones sin juzgarlas, permitiendo que nuestros hij@s se expresen de forma respetuosa. Debemos comprenderles. Imaginemos que el colegio no les gusta y nosotros se lo pintamos de color de rosa, lo más probable es que pasen muchas horas de mal rato. Cuándo comenzamos a hablar del cole a nuestro hijos ya les estamos diciendo como se van a sentir y lo maravilloso que va a ser, sin embargo, en los procesos de adaptación, la emoción predominante no es precisamente la felicidad sinó el miedo y la tristeza y esto no facilita en absoluto el proceso. Dicho de otro modo, el miedo, la desconfianza, la tristeza, la vergüenza, la ira son probablemente las emociones que siente nuestro hijo, al que habías anticipado que sentiría felicidad y de repente se encontrará con unas emociones que no esperaba.

¿Que podemos hacer? lo dicho: acompañar las emociones. ¿Como? poniendo ejemplos:

  • Yo también tuve miedo mi primer día de cole pero luego lo pase genial…
  • Es normal que tengas vergüenza…
  • Mamá va estar todos los días cuando vuelvas del cole…
  • Papá y mamá van a estar siempre que necesites…
  • Comprendo tus miedos…

Estas son solo algunas frases que pueden hacer que nuestros hijos exterioricen sus inquietudes. Negar la evidencia y escurrir el bulto de lo que les preocupa no ayudara a que aprendan gestionar sus emociones.

Y lo mismo a la inversa porque, a veces, es igual de difícil para nuestros hijos separarse de nosotros como nosotros separarnos de ellos.

Despídete

No te escondas ni aproveches a marcharte cuando no te vea. Siempre despídete y pon en palabras lo que esta pasando. Puedes decirle que te gustaría quedarte pero no puedes, que también le echaras de menos, que volverás pronto a buscarle y le darás un buen abrazo, mientras tanto su profe estará con el para acompañarle en lo que necesite.

Utiliza cuentos

Los cuentos pueden ayudarnos a acompañar procesos y emociones ya que los niños se sienten identificados con los personajes y con sus historias (aquí te recomiendo algunos)

Ilusiona y motiva a tu hijo

Si logramos contagiarles de ilusión y alegría ya tendremos la mitad del camino recorrido.

Es cierto que a veces no podemos elegir las situaciones que queremos vivir pero sí podemos elegir el como vivirlas, como afrontarlas o como actuar.

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